sábado, 14 de noviembre de 2015

Más allá de mí, más allá de ti

Hay un lugar que no reconoce fronteras.
Más allá de tu definición
Existe el espacio de la creación
Donde tú, mi hermano,
Te fusionas con los límites de lo tangible
Y abarcas realidades solo superadas por el infinito.

Más allá de todos, ya no importa,
Color, tamaño, virtud, procedencia.
Pues más allá de ti y de mí
Hay una esencia que todo lo une,
Que con nada compite
Y que funde en su magia
Lo mas sublime...

Aquello que no ves
Un día te tocará
Te golpeará en lo más profundo de tu alma
Invitándote a despertar

Y es ahí, hermano, hermana
Es ahí donde los cimientos que mantuvieron tu hogar
Vibrarán con la fuerza de todos los seres.

Más allá, mucho más allá,
Del dolor y la pena,
De la separación y la fiereza,
De la lucha y la desolación,
De la soledad que se apodera
De toda nuestra confusión,
Más allá te encontraré,
Acogiendo en mi corazón cada pedazo de tu ser
Y me unirá a tu camino
Otro nuevo amanecer.

14/11/2015

jueves, 17 de septiembre de 2015

Escucha


"Hay una voz que no utiliza palabras. ¡Escucha!" Rumi

 


Hay una conciencia, una conciencia que te mantiene despiert@ cuando todo se apaga. Te habla a través de lo que puedes escuchar en ese momento. Ya sea el murmullo del viento, los rayos del sol, la risa de un niño o la mirada de un anciano.

Hay una conciencia siempre despierta, que te invita a mirar de otra forma, a sentir de otra manera, a percibir desde otro lugar.


Cuando te habla, no se enreda en discursos difíciles llenos de palabrería elevada que ni muchos eruditos conseguirían comprender. Te habla con un lenguaje tan sencillo y verdadero que hace que desaparezcan las barreras de la duda o la incomprensión. Llega a ti directa, segura, amorosa, hacia tu esencia. Y entonces, durante ese instante que puede durar una eternidad, no hay nada más. No hay juicio o quejas o dudas, no hay más que un espacio de escucha, en el que el mensaje llega a ti lleno de amor y auténtica intención sanadora.

Cada uno y cada una puede percibir esa conciencia de incontables formas. No es necesario si quiera proponerse estar abierto a ella. Pues ella no lucha por expresarse. Ella es. Y ahí no existe lucha. Ahí solo hay esencia pura y una oportunidad para comenzar algo increíble.

Iman.


Images from:
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viernes, 17 de julio de 2015

Nuestras heridas



Nuestra querida tierra está herida. Herida en su físico, herida con sus habitantes. Lo está porque nosotros estamos heridos. Nuestros dolores, miedos, culpas, confusiones; nuestros resentimientos y luchas mantienen viva nuestra herida, nos mantienen separados a unos de otros, y a todos con ella.



Cada vez que sano una parte de mí siento que sano algo con nuestra tierra. Cuando sano algo de mí, mi actitud cambia, mi forma de acercarme a los demás cambia, todo resuena, y en ello encuentro una nueva vibración.


Multitud de personas quieren sanar. Dejar de sentirse anclados y ancladas en heridas viejas que se repiten generación tras generación. Dejando ir patrones antiguos de conducta, podemos dar cabida a nuevas formas de relacionarnos. Cuando cada uno y cada una de nosotros decidimos amarnos, cuidarnos, curarnos, la necesidad de reclamar al otro desaparece. Se crea una sensación de plenitud que, además, pugna por salir y ser compartida, disfrutada.



Un latido olvidado empieza a ganar volumen. El cambio hace tiempo que se viene dando, el mundo hace tiempo que se está transformando. Sin peleas, sin apuntar con el dedo, sin mirar las malas acciones del otro, podemos dirigir la vista hacia dentro, responsabilizarnos de nuestro crecimiento y empezar un proceso de cura. Sanando heridas, podremos volvernos al mundo desde nosotros mismos y ver amor, ver oportunidad, ver compasión, y participar en el cambio que nuestra madre tierra espera.

Iman - 9/6/2015




Referencias imágenes:

http://1.bp.blogspot.com/-QxMQB789PFg/U1wWuGfcfxI/AAAAAAAAFAQ/Y6aZeeSbCTg/s1600/tierra-contaminada.jpg

https://xgfk10pmlm.files.wordpress.com/2010/11/acusar1.jpg

http://1.bp.blogspot.com/-_jZkF1EeY38/T0FipFkZctI/AAAAAAAAAm8/f9VWVg6U6hE/s1600/el%2Bmundo%2By%2Bel%2Bcambio%2Bdimensional.jpg




miércoles, 23 de julio de 2014

Paciencia...

...dicen que es la madre de la ciencia. Creo que es la madre de mucho.

A menudo las personas nos definimos como pacientes o impacientes. Ser paciente para esperar un resultado, impaciente por una fecha concreta, paciente para llevar la vida, impaciente con el propio crecimiento.

He descubierto que, de nuevo, no somos términos absolutos. Yo tengo un alto grado de impaciencia para las cosas que están por venir, que sé que van a venir. Una maestra maravillosa que esta vida me ha dado me ha dicho en múltiples ocasiones: La paciencia es el arte de esperar con paz. Y es simplemente eso. Si sabes que algo va a ocurrir, simplemente tienes que estar en paz con el tiempo necesario para que esto ocurra. Esa prisa ahoga, estresa, confunde y, a menudo, dificulta el proceso.

Mi paciencia en algunas ocasiones la he logrado con otras personas. Aún me cuesta, aún lo trabajo. Pero de alguna forma la vida me ha presentado un conjunto de personas tranquilas, coherentes con el paso de las cosas, que me muestran que no hay prisa, pues, al final, es tan solo el ahora.

Ahora....

Ahora el cielo es azul blanquecino. El mar está en calma. La luz de este día empieza a extinguirse. Y los hechos acontecidos des de que abrí los ojos hace ya más de 18 horas forman parte de mi historia. Forman parte del pasado. Ahora os escribo con gratitud, con calma, con paciencia.

En este ahora solamente siento agradecimiento, por ese paso adelante que he realizado en mi comprensión de la paciencia, en mi aceptación de lo que es. Pues en este momento, todo lo que es, esté o no en consonancia con mis ideas, sueños, ilusiones o expectativas, es, simplemente, perfecto.

Pax, pacis.... paz.... patience...

Gracias.

Iman

PD: A N y Sh

viernes, 27 de junio de 2014

¿Quejas?

Durante este tiempo vacío de palabras he sentido a menudo la necesidad de escribir. Como siempre, primero venía el discurso a mi mente, cargado de significado, de mensaje, de ganas de comunicar. Finalmente, el día 21 de este mes me atreví a transcribir uno de esos activos de mi mente, preparada para compartir mis últimos sentimientos.

Ni que decir que no leeréis ese escrito. La base de todos esos textos, transcritos y mentales, ha sido el malestar. Me he sentido agotada, cansada, timada en algunos aspectos de mi vida. La negatividad se ha hecho eco en mí. Cosas que no se hacen adecuadamente, decisiones que me repercuten negativamente. Mis argumentos aumentaban de peso al describir como estos hechos me afectaban a mí y a un conjunto de personas bastante grande. Lo suficiente grande como para hacerle eco y decir ¡basta!

Si bien es cierto que dicha negatividad está presente en todos los sistemas que forman parte de mi realidad (mi trabajo, mis estudios, mis grupos de compañeros e incluso mi familia), la razón que me impedía publicar, comunicar estos escritos era que, al final, yo misma entendía que no quería colaborar con esa energía. Mi queja de las quejas no tenía más fruto que el aumento de la negatividad. Y, de alguna manera, buscaba en mí esa capacidad para aprender, para sacar la enseñanza, para ser humilde y amable, conmigo y con los demás.

Debo reconocer que ese sentimiento aún reside en mí. Pero también reconozco mi capacidad de auto-observación y de sanación. Muchos años le he dedicado ya a conocerme a mí misma, y aún hoy siento a momentos que en algunos aspectos, tan solo rozo fronteras del mundo interior tan inmenso que albergo. El mundo que todos albergamos.

Los espejos que son las otras personas que conforman mi realidad me han estado mostrando continuamente una incipiente “necesidad de justicia”. Recuerdo leer, muchos años atrás, aquel capítulo del libro del Dr. Wayne Dyer (Tus zonas erróneas) llamado: “¿Te has librado ya de tu necesidad de justicia y equidad?”. Creo que tenía unos dieciséis años y solía leer rápidamente ese capítulo pues no entendía bien esos conceptos. ¿Por qué, pensaba yo, debería evitar la justicia y la equidad? Hoy, dieciséis años después, ya no entiendo la vida en cuestiones de justo o injusto (aunque admito que quedan trocitos de aquella creencia por alguna parte de mi mente). Hoy entiendo la vida como un camino de experiencias, no siempre de nuestro agrado pero, hasta lo que yo he experimentado, siempre muy necesarias. Creo que fue el gran Emili Duró quien pronunció esta frase que decía: “Cuando miras hacia adelante no ves nada claro. Pero cuando echas la vista atrás todo encaja”.

Pidiendo disculpas, primero a mí misma, y también a todas esas personas que indirecta o directamente se han visto afectadas por mi energía negativa, comparto hoy esta reflexión con el ánimo de aprender, de expresar mi gratitud y de reflexionar sobre cuán diferentes se ven las cosas cuando cambias el prisma des del cual las ves.


Iman - 27-6-2014

sábado, 26 de abril de 2014

Viajes

Los viajes que emprendemos abren compuertas escondidas en nuestro interior. Salimos de lo común, conocido, usual, para aventurarnos en un mundo diferente. Nuevos cielos, nuevas tierras, nuevos idiomas. 
                                                                          Vista des de Carcassone - Marzo/2014

En algún momento en ese caminar ciertos aspectos comienzan a tambalearse. La emoción por lo que ves, distinto a tu hogar, se une al miedo y la precaución.

Muchas veces me he encontrado a mí misma buscando retazos de mi hogar. Un café conocido, una persona que hable mi idioma, una foto en el bolsillo, que me conecten con la seguridad. 

                                                               Árbol del conservatorio de música de Orange (France) -Abril/2014


                                                Playa de Segur de Calafell - Marzo/2014



Otras veces me veo caminando sin rumbo, dejando que aquellos nuevos lugares me abran sus puertas, sus historias. Descubro así nuevos puntos de vista, nuevas formas de expresarse, y en mí, aptitudes que pensaba no poseer. Fascinación, fuerza, apertura, confianza, amor.

Los viajes a lugares desconocidos son un buen espejo del viaje interior que millones de personas emprenden. Nos asusta y nos emociona al mismo tiempo. Buscas un ancla para no perderte y, aún así, buceas en tu interior sin saber si lo que encontrarás te va a fascinar, asustar, o ambas a la vez. Y es en ese camino dónde empiezas a descubrir lo infinito. Creencias, habilidades, razonamientos, lealtades, miedos, fe.

Dicen por ahí que en el equilibrio se encuentra la paz. Cada parte de nosotros está destinada a cuidarnos, protegernos. Aceptar las más duras, las que no concuerdan con lo que creemos que es correcto, es un trabajo constante de amor propio. Un trabajo que, cuando comienza a practicarse, se va extendiendo a los demás. Aceptación de reacciones, de miedos, debilidades, carencias y habilidades, dolor y amor. 

Viajar es uno de los regalos más extraordinarios que me ha dado la vida. Ya sea a la otra punta del mundo perdida en una isla, a la ciudad que está a cien kilómetros de mi casa, a los mundos que conforman cada persona que me encuentro, o a mi propio interior tan lleno de todo. El viaje es fascinante, una gran aventura, y una enorme oportunidad... para lo inimaginable.


viernes, 27 de diciembre de 2013

Despertar

El mundo despierta. La oscuridad de mi habitación, que me protegía en la noche, ha dado paso a la luz del nuevo día. Subiendo la persiana diviso rendijas de azul oscuro aclarándose. Hay calma, quietud, paz, silencio. El cielo es rojo, rosa, naranja azulado. El sol está por salir, escondido bajo el mar, iluminándolo todo des de aquel horizonte que mi vista no alcanza a divisar.




Quietud eterna, regalo divino. Un pájaro canta. Te veo salir. Que tímidamente asomas cual bola de fuego, certera de su naturaleza. ¡Qué instante! Más pájaros se unen a la música matinal. Te ven igual que yo. Las plantas también observan y mueven hojas y tallos para darte la bienvenida. Casi no veo la hoja que escribo, tan grande es tu luz.

Un momento........





Hasta los pájaros han detenido su canto por un instante para verte emerger. Y ahora tu luz nos llena, de fuerza y energía. Y nos conecta con la nuestra, para andar este día, esta vida.




Buenos días mundo. Gracias por despertar de nuevo.